es increible qué tan hijos de puta podemos ser con el otro. podemos actuar como si no nos conocieramos, como si pudieramos de repente elegir cambiar a una historia paralela en la que nuestra historia común no existió. podemos ser extraños, despues de todo. esto hemos sido siempre, extraños.
siempre tuvimos esa capacidad de respetarnos, de no meternos en la vida del otro y querernos con una distancia prudente. parecíamos estar demostrando el teorema del amor que no renuncia, que no posee, que no duele. el amor racional. fue un juego de niños que se entusiasman cuando aprenden una formula y la aplican por doquier, a persona, animal o cosa por igual. digamos del amor la cosa en este caso.
pero el amor no resultó ser como esos dinosaurios que crecían con el agua. nosotros pensamos que sí pero no. el experimento no nos funcionó y ahora tenemos que mirar como dañamos al amor y botamos toda esa agua. cuando dejo de imaginar y pienso que esa agua era nuestra pasión es aún más triste. ahora es aún más triste. nos desperdiciamos como niños tontos que lo tenían todo.
ahora que sabemos cómo es no tener, quizás ahora podamos amar, pero ya no nosotros a nosotros mismos. ya estamos vacunados contra el otro.
domingo, 9 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar