domingo, 9 de agosto de 2009

sonrio al pensar en esto. no sé si es el fin del mundo para tí, no creo, porque despues de todo fuiste tu la ultima que dijo no. para mí, figurate, no es el fin en absoluto. una vez ideé y otras repetí algo que te dirigía a tí pero de lo que no tienes idea. "tu no inventaste mi soledad, yo ya estaba solo antes de que llegaras" te decía. en verdad, creo que fijandome en alguien como tu y como las demás, las femmes fatales, lo que busco es mi soledad. soledad o una suerte de imposibilidad, busco jugar con nosotros como personajes de una obra. la trama es confusa cuando intento pensarla, pero parace que el resultado que he conseguido en las presentaciones ha sido bastante fiel a la idea. quiero la soledad no sé por o para qué. la soledad es esto que me pasa cuando pienso que no te necesito a ti o otras para hacer cosas bellas.

la soledad es mi taller. quiero encerrarme como si se tratara de fabricar pesacaditos de oro. adentro flota un aire mercurioso. ya soy algo como un sombrerero que siguió un consejo de dostoievsky: "mi plan es volverme loco" decía el ruso. él no podía estar aconsejado un infierno tal, pero cuando lo leo no puedo evitar que esas palabras me toquen como si el ruso previera mi existencia y sus palabras se justificaran unicamente para llegar un día a mi existencia.

la locura de la soledad de mi vida. la palabra que menos me gusta de las anteriores es vida. odio la vida. esa vida, mejor. la locura de la soledad, de mi soledad. me gusta más así.

1 comentario:

  1. Yo tenía el borrador de una novela sobre una escritora que escribía sobre una escritora. En ese borrador, la escritora ya sabía cuál era el final del personaje que ella había inventado, pero el personaje se comenzó a revelar y a rechazar ese final para ella, y por eso el final nunca se escribió, porque no sabía cuál era un final más digno de ella (no importa cuál ella, todas soy yo), si la soledad o el amor.

    ¿Y qué tal si la escritora (no importa cuál) escribe el final de la novela con un poeta? Un poeta que sepa de la soledad y del amor, y que los haya vivido al punto de llegar a odiar la vida. Pero ahí si no, con la vida si no, porque la escritora se necesita viva, hay que estar viva para poder disfrutar de cómo duelen la soledad y el amor… Fin.

    No importa, sólo era un borrador y los borradores siempre se botan.

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