sonrio al pensar en esto. no sé si es el fin del mundo para tí, no creo, porque despues de todo fuiste tu la ultima que dijo no. para mí, figurate, no es el fin en absoluto. una vez ideé y otras repetí algo que te dirigía a tí pero de lo que no tienes idea. "tu no inventaste mi soledad, yo ya estaba solo antes de que llegaras" te decía. en verdad, creo que fijandome en alguien como tu y como las demás, las femmes fatales, lo que busco es mi soledad. soledad o una suerte de imposibilidad, busco jugar con nosotros como personajes de una obra. la trama es confusa cuando intento pensarla, pero parace que el resultado que he conseguido en las presentaciones ha sido bastante fiel a la idea. quiero la soledad no sé por o para qué. la soledad es esto que me pasa cuando pienso que no te necesito a ti o otras para hacer cosas bellas.
la soledad es mi taller. quiero encerrarme como si se tratara de fabricar pesacaditos de oro. adentro flota un aire mercurioso. ya soy algo como un sombrerero que siguió un consejo de dostoievsky: "mi plan es volverme loco" decía el ruso. él no podía estar aconsejado un infierno tal, pero cuando lo leo no puedo evitar que esas palabras me toquen como si el ruso previera mi existencia y sus palabras se justificaran unicamente para llegar un día a mi existencia.
la locura de la soledad de mi vida. la palabra que menos me gusta de las anteriores es vida. odio la vida. esa vida, mejor. la locura de la soledad, de mi soledad. me gusta más así.
domingo, 9 de agosto de 2009
es increible qué tan hijos de puta podemos ser con el otro. podemos actuar como si no nos conocieramos, como si pudieramos de repente elegir cambiar a una historia paralela en la que nuestra historia común no existió. podemos ser extraños, despues de todo. esto hemos sido siempre, extraños.
siempre tuvimos esa capacidad de respetarnos, de no meternos en la vida del otro y querernos con una distancia prudente. parecíamos estar demostrando el teorema del amor que no renuncia, que no posee, que no duele. el amor racional. fue un juego de niños que se entusiasman cuando aprenden una formula y la aplican por doquier, a persona, animal o cosa por igual. digamos del amor la cosa en este caso.
pero el amor no resultó ser como esos dinosaurios que crecían con el agua. nosotros pensamos que sí pero no. el experimento no nos funcionó y ahora tenemos que mirar como dañamos al amor y botamos toda esa agua. cuando dejo de imaginar y pienso que esa agua era nuestra pasión es aún más triste. ahora es aún más triste. nos desperdiciamos como niños tontos que lo tenían todo.
ahora que sabemos cómo es no tener, quizás ahora podamos amar, pero ya no nosotros a nosotros mismos. ya estamos vacunados contra el otro.
siempre tuvimos esa capacidad de respetarnos, de no meternos en la vida del otro y querernos con una distancia prudente. parecíamos estar demostrando el teorema del amor que no renuncia, que no posee, que no duele. el amor racional. fue un juego de niños que se entusiasman cuando aprenden una formula y la aplican por doquier, a persona, animal o cosa por igual. digamos del amor la cosa en este caso.
pero el amor no resultó ser como esos dinosaurios que crecían con el agua. nosotros pensamos que sí pero no. el experimento no nos funcionó y ahora tenemos que mirar como dañamos al amor y botamos toda esa agua. cuando dejo de imaginar y pienso que esa agua era nuestra pasión es aún más triste. ahora es aún más triste. nos desperdiciamos como niños tontos que lo tenían todo.
ahora que sabemos cómo es no tener, quizás ahora podamos amar, pero ya no nosotros a nosotros mismos. ya estamos vacunados contra el otro.
sábado, 8 de agosto de 2009
no parar, miedo
si me detengo ahora luego encontraré una excusa para no continuar. que importa que a veces haga cosas tontas o sin tanto valor como otras. pero hazlas. no te acostumbres o rindas. continua, aunque sea aburrado continua. sebas, no lo dejes. no esta vez. ya lo haz dejado muchas veces y la ultima vez ya nisiquiera fue triste, ya estabas dejando de sentir. no lo dejes y tal vez un día vuelvas a sentir. sebas, no sé qué hacer con mis días. qué importa el qué. no le hagas caso, eso es solo una clasificación para evitar confusiones a la posteridad, pero para nosotros en verdad no vale gran cosa. hazlo no más, así como con sueño. hazlo ya durmiendote; quizás sueñes con él(là). ey que bien me suenas, tengo que hablar más contigo. voy a venir aquí cada que quiera escuchar mentiras bonitas. eso.
escribir
quiero escribir. quiero recuperar esa parte de mí que encontraba cosas incomprensibles de sí al escribir. quiero escribir como ella y ella otra y aquella. pero en especial ella. ella parece tan libre escribiendo, como que puede tejer sus sueños con las letras, y aunque le salga una media sin entradas aparentes, es suyo, es su obra, es dar a luz su ser. dar a letras, mejor, y letras a luz y luz a los ojos. aunque creo que la ultima parte es la menos importante, ya leerse a uno mismo es una cosa de otro mundo. ya eso es un viaje. imaginate uno mirarse a un espejo y encontrar cosas nuevas con cada segundo que pasa. es convertir tu rostro en una obra de arte, tu rostro que simepre pensaste tan feo, tan indeseable. y las letras... no lo hacen bello, claro, pero lo hacen, lo crean; dejan que exista, surja y se revele como un personaje, con una historia. y la historia puede que la detestemos, pero será ya una historia. respirará y no podrá evitar vivir, hacer cosas que no pensaba haría.
canciones
en los ultimos años había dejado las canciones. había reducido los sonidos artificiales en mi vida a los cursos de idiomas. estaba enceguecido por esa maldición de dividir las lenguas. sin embargo, hace poco una mujer me recordó que la música existía. ella me gustaba más cuando no la había escuchado hablar demasiado, mas con devolverme la música ya se merece algo. no sé, no me preguntes. dale una chocolatina para que no llore. decía de la música.
ella era esa parte primitiva de mi vida, antes de las lenguas, antes de todo sentido. con ella el desorden se bailaba, el caos era caos y no necesitaba ser otra cosa, se bastaba, yo me bastaba en todas esas horas en que no hacía sino escuchar, escuchar. a veces ese escuchar conseguía ser algo excelso, que llamaría sublime ahora. en ese tiempo no tenía nombre. apenas empezaba a sentirlo sabía que sería uno de esos momentos y me detenía como a mirar al trozo de música de ese momento. mirada detenia como diciendole te veo, eres tu. eres uno de los que me hace esto, no te olvidaré para poder repetirte. una y otra vez, hoy no comprendo como eso no se convertía en ningun momento en hastío. en verdad era una repetición obsesiva. hoy diría que me hace depender de él y me alejaría, en ese tiempo era otro cuento.
tantas veces y todas como la primera, el tiempo no existía. en ese tiempo no pensaba en las relaciones con mujeres por que no existían, no podían existir, pero su hubiera mirado a la musica como a una de ellas tal vez hubiera pensado que ese era el matrimonio perfecto. bueno, hoy mira a toda relación mía con una parte del mundo como un matrimonio, quizás por eso ya no me es posible permanecer demasiado tiempo atracado en cualquier puerto. el amor se me metió en todos los rincones de la vida, qué rabia el amor.
yo era virgen entonces, virgen de amor y podía disfrutar de la música, virgen, sin que fuera un pecado repetirla o predecirla o decirle mía.
ella era esa parte primitiva de mi vida, antes de las lenguas, antes de todo sentido. con ella el desorden se bailaba, el caos era caos y no necesitaba ser otra cosa, se bastaba, yo me bastaba en todas esas horas en que no hacía sino escuchar, escuchar. a veces ese escuchar conseguía ser algo excelso, que llamaría sublime ahora. en ese tiempo no tenía nombre. apenas empezaba a sentirlo sabía que sería uno de esos momentos y me detenía como a mirar al trozo de música de ese momento. mirada detenia como diciendole te veo, eres tu. eres uno de los que me hace esto, no te olvidaré para poder repetirte. una y otra vez, hoy no comprendo como eso no se convertía en ningun momento en hastío. en verdad era una repetición obsesiva. hoy diría que me hace depender de él y me alejaría, en ese tiempo era otro cuento.
tantas veces y todas como la primera, el tiempo no existía. en ese tiempo no pensaba en las relaciones con mujeres por que no existían, no podían existir, pero su hubiera mirado a la musica como a una de ellas tal vez hubiera pensado que ese era el matrimonio perfecto. bueno, hoy mira a toda relación mía con una parte del mundo como un matrimonio, quizás por eso ya no me es posible permanecer demasiado tiempo atracado en cualquier puerto. el amor se me metió en todos los rincones de la vida, qué rabia el amor.
yo era virgen entonces, virgen de amor y podía disfrutar de la música, virgen, sin que fuera un pecado repetirla o predecirla o decirle mía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)