antes de dedicarme a lo mío, a lo que he elegido que sea mi vida, debo resolver algo. mis padres.
verme como el producto de su amor, la encarnación de su amor, me hace pensar en los tantos conflictos dentro de mí y los coincidentes conflictos entre ellos. yo soy la materialización de su conflicto (el nombre más común del amor en mi vida). existo para prolongar este conflicto indefinidamente, como una cultura milenaria, o para resolverlo. la última opción significaría alejarme de ambos.
resolver significa alejarme? por qué esas palabras en mi boca... pienso en estar de uno u otro bando, tomar una de sus posiciones. en este caso el conflicto jamás se resuelve; la parte perdedora guarda el rencor y la insatisfacción con un fervor inmortal. cuando la pelea acaba de esa forma, sé que no ha terminado. es una batalla pero no la guerra, algo así. veo, entonces, por qué digo que debo no aceptar ninguna de sus posiciones tal y como ellos las plantean.
el orden que ellos han edificado, y que se refleja en cada una de sus posiciones, es el principal bastión de ese conflicto actual. si quiero acabar con el conflicto debo derribar las columnas que lo sostienen. para eso era alejarme, para que el derrumbamiento no me sepulte con ellos.
pero adónde, me pregunto ahora que camino hacia atras, con mis en ojos ellos todavía y sin ver a donde me acerco. y si el proximo paso en reversa no encuentra suelo y caigo, me digo como para temer con palabras. y si no hay un lugar donde llegar en esa dirección... pero con rabia recapacitante me digo que prefiero la nada a ese infierno del que huyo. aunq en verdad no es cierto. de la nada ya he probado algunos bocados y no, no lo quiero, me sabe a muerte.
hacia adónde, entonces? para elegir es indispensable darme vuelta, darle la espalda al conflicto. dejar que se maten para yo poder elegir mi camino. pero cierto, el conflicto sigue allá, había olvidado derribar las columnas. sin dejar resuelto el asunto de las columnas, no podré continuar.
lunes, 7 de diciembre de 2009
lunes, 30 de noviembre de 2009
dejar las huídas
hola blanca, escribo sobre tí para escucharme un poco. no te sientas utilizada (o sientelo), lo cierto es que si no te tuviera aquí no sé qué haría conmigo, quizás intentar dañarme.
imaginate que todo hoy -y quizás en días anteriores sin ser tan evidente- pensé que la situación actual que vivo era igual al episodio de filología. esa ansiedad, esas innumerables mascaras del futuro que me figuro, este deseo de dejar todo tirado, esta soledad mía que hace tan facil las renuncias. la diferencia que veo ahora con ese episodio es que él es sólo un recuerdo, puede ser en mí sólo a traves de esa rememoración, y por otro lado este suelo que piso, hoy, es sólo mío. aquí decido yo, hoy, en que dirección caminar. si a la ansiedad, si a los futuros desbordadores, si a la soledad; pero aun así, yo. yo hoy, yo que digo no qiero regresar, no qiero ese camino pobre; y sí, quiero este nuevo yo, quiero una vida que me pertenezca, quiero esa mujer que jamás me miraría con deseo mientras conserve este ser actual.
hoy puedo decir que me sabe a mierda tener que actuar tan civilizadamente en un mundo que tanto daño me ha hecho. me ofende hacer las cosas que siempre he criticado. me jode jugar con sus reglas, sabiendo qué tan divertido es jugar con otras, las mías. todo esto me jode, y no sabes cuánto, blanca. no te imaginas. pero no qiero volver a jugar esa historia perdedora.
imaginate que todo hoy -y quizás en días anteriores sin ser tan evidente- pensé que la situación actual que vivo era igual al episodio de filología. esa ansiedad, esas innumerables mascaras del futuro que me figuro, este deseo de dejar todo tirado, esta soledad mía que hace tan facil las renuncias. la diferencia que veo ahora con ese episodio es que él es sólo un recuerdo, puede ser en mí sólo a traves de esa rememoración, y por otro lado este suelo que piso, hoy, es sólo mío. aquí decido yo, hoy, en que dirección caminar. si a la ansiedad, si a los futuros desbordadores, si a la soledad; pero aun así, yo. yo hoy, yo que digo no qiero regresar, no qiero ese camino pobre; y sí, quiero este nuevo yo, quiero una vida que me pertenezca, quiero esa mujer que jamás me miraría con deseo mientras conserve este ser actual.
hoy puedo decir que me sabe a mierda tener que actuar tan civilizadamente en un mundo que tanto daño me ha hecho. me ofende hacer las cosas que siempre he criticado. me jode jugar con sus reglas, sabiendo qué tan divertido es jugar con otras, las mías. todo esto me jode, y no sabes cuánto, blanca. no te imaginas. pero no qiero volver a jugar esa historia perdedora.
sábado, 28 de noviembre de 2009
mermazón
de nuevo regresan a mí los fantasmas de la huída, de dejar estoy que soy atras con la esperanza de q yo pueda existir de una forma diferente. cierro el face, me vuelvo a mí mismo, pienso que nada tiene valor. y al mismo tiempo, esta dejadez se asocia con un nuevo aire, un renacimiento; pienso que el juego no se ha acabado y que puedo ganar en el ultimo minuto como uno de esos juegos emocionantes. yo siempre quise algo así para mi vida, ganar en el ultimo minuto. quizás esa sea una de las ultimas resistencias q tengo a aceptar la muerte. ganar en el ultimo minuto, como en ese cuento de los hermanos grimm en que se le hace una "jugada" a la muerte y se la sortea. pero en el cuento eso es posible gracias al sacrificio de otra vida que tomaría el lugar de esa que se salvó. volvemos con los sacrificios. la otra mierda que no he querido aceptar en mi vida. no he querido aceptar la ayuda de ningun dios y así me he salvado de hacer sacrificios. pero sin los dioses, este mundo me gana. es más grande, lo veo más grande sin ellos.
estoy mermado, este mundo me ha mermado. ya no me veo como un futuro genio. y hablar de futuro es sólo mi presente reflejado en algunos años-tierra. ya no me veo en ese espejo del futuro, será que me estoy desapareciendo ahora mismo. será que este escribiente es mi fantasía que figura un yo que escribe. y termina cuando se da cuenta de su condición. como un sueño que sueña que sueña y en algún momento termina inevitablemente por explotar como una burbuja. como una burbuja... ese era yo. qué triste.
estoy mermado, este mundo me ha mermado. ya no me veo como un futuro genio. y hablar de futuro es sólo mi presente reflejado en algunos años-tierra. ya no me veo en ese espejo del futuro, será que me estoy desapareciendo ahora mismo. será que este escribiente es mi fantasía que figura un yo que escribe. y termina cuando se da cuenta de su condición. como un sueño que sueña que sueña y en algún momento termina inevitablemente por explotar como una burbuja. como una burbuja... ese era yo. qué triste.
sábado, 3 de octubre de 2009
mi muerte y el budismo
lo estoy sintiendo de nuevo. al inicio del día era un no-sabía-qué que ignoré por tener que ir a trabajar. ahora que estoy "trabajando", tengo el suficiente tiempo para pensar en lo que siento. sé que tiene que ver con escribir. ésta fue la primera luciernaga ideal que por su brillo me dejó atizbar lo que siento.
ésta es de las veces en que primero escribo el cuerpo del texto y despues el título. escribir de esa forma para la universidad es algo que me ha traído problemas; finalmente he terminado por diferenciar la academía de mis creaciones. es como si lo que sala de mis dedos en momentos sensibles fuera todo lo contrario a lo que la civilización demanda de mí. vivir en este mundo se me figura en estos momentos como lo contrario a vivir en mí, no sé ellos por qué se exluyen así, odio las dualidades y pienso con un poco de esperanza que en algún lugar del oriente hay existencias sin esta división.
al decirlo pienso en el budismo. esta historia se remonta a mi niñez y lo que entonces llamaba caricaturas. en verdad eran en su mayoría animaciones japonesas. éstas, poco a poco, me llevaron a conocer a los samurai. en la figura de los samurai que el anime había forjado en mí me gustaba su relación con la muerte. el hecho de que alcanzar su plenitud en el arte con la espada coincidiera con la aceptación de la muerte me dejó fascinado y con la curiosidad excitada.
más tarde, al conocer el budismo (esa "religión" de la que hablaban las obras japonesas) me dí cuenta de que esa relación particular con la muerte, con buscar la liberación de las pasiones que atan a este mundo para alcanzar un estado superior, provenían de allí.
en el budismo ví algo que no había visto en ningun otro lugar. ví la muerte que se busca, la muerte solemne. me fascinó la forma en que en ciertos momentos de la existencia estas personas -pienso en personajes comunes en literatura que tras una perdida importante- decidían entregarse por completo a esta meditación sobre la impermanencia, lo efimero de esta vida o de lo bello y, por tanto, sobre el fin de esas expresiones, la muerte. en el caso de los samurai la pregunta por la muerte tenía más que ver con el sentido de su profesión o con la fragilidad con que es permeada su existencia al estar al borde de la muerte en cada combate.
el budismo me enseñó a enamorarme de la muerte, me mostró ese lado de la vida que en mi entorno por lo general se evita o se deposita en manos de un otro con D mayuscula. la muerte, ha sido como mi virgilio en la exploración de este infierno que vivimos. ella me muestra, me comenta; ella me ilustra con sus infinitas experiencias por estos parajes, y luego me recuerda que tengo que regresar. dejar la contemplación a su lado y regresar a este mundo. lo que he visto ha llenado mis ojos de tanta humanidad que los hombres ya no son sólo hombres cuando los miro. me queda la compasión con las almas ajenas de la que la muerte me ha provisto -y continúa.
ésta es de las veces en que primero escribo el cuerpo del texto y despues el título. escribir de esa forma para la universidad es algo que me ha traído problemas; finalmente he terminado por diferenciar la academía de mis creaciones. es como si lo que sala de mis dedos en momentos sensibles fuera todo lo contrario a lo que la civilización demanda de mí. vivir en este mundo se me figura en estos momentos como lo contrario a vivir en mí, no sé ellos por qué se exluyen así, odio las dualidades y pienso con un poco de esperanza que en algún lugar del oriente hay existencias sin esta división.
al decirlo pienso en el budismo. esta historia se remonta a mi niñez y lo que entonces llamaba caricaturas. en verdad eran en su mayoría animaciones japonesas. éstas, poco a poco, me llevaron a conocer a los samurai. en la figura de los samurai que el anime había forjado en mí me gustaba su relación con la muerte. el hecho de que alcanzar su plenitud en el arte con la espada coincidiera con la aceptación de la muerte me dejó fascinado y con la curiosidad excitada.
más tarde, al conocer el budismo (esa "religión" de la que hablaban las obras japonesas) me dí cuenta de que esa relación particular con la muerte, con buscar la liberación de las pasiones que atan a este mundo para alcanzar un estado superior, provenían de allí.
en el budismo ví algo que no había visto en ningun otro lugar. ví la muerte que se busca, la muerte solemne. me fascinó la forma en que en ciertos momentos de la existencia estas personas -pienso en personajes comunes en literatura que tras una perdida importante- decidían entregarse por completo a esta meditación sobre la impermanencia, lo efimero de esta vida o de lo bello y, por tanto, sobre el fin de esas expresiones, la muerte. en el caso de los samurai la pregunta por la muerte tenía más que ver con el sentido de su profesión o con la fragilidad con que es permeada su existencia al estar al borde de la muerte en cada combate.
el budismo me enseñó a enamorarme de la muerte, me mostró ese lado de la vida que en mi entorno por lo general se evita o se deposita en manos de un otro con D mayuscula. la muerte, ha sido como mi virgilio en la exploración de este infierno que vivimos. ella me muestra, me comenta; ella me ilustra con sus infinitas experiencias por estos parajes, y luego me recuerda que tengo que regresar. dejar la contemplación a su lado y regresar a este mundo. lo que he visto ha llenado mis ojos de tanta humanidad que los hombres ya no son sólo hombres cuando los miro. me queda la compasión con las almas ajenas de la que la muerte me ha provisto -y continúa.
jueves, 1 de octubre de 2009
con la N
hoy pasé un rato con natalia la de los soles. natushka me contó de su lectura del Idiota, libro que nos llevó a su dueño. resulta que N terminó con nicolas. aunque en verdad fue más bien el termino de un cierto tipo de relación, porque igual siguieron "hablando".
N siempre me recuerda una parte de mí que se pregunta por el amor. nuestra insensibilidad ante las relaciones de este mundo -no en las de nuestras fantasías, allí somos sirenos en el agua- nos hace animales del mismo corral; nos pone a buscar en el otro eso que cada uno no alcanza a ver en sí. no sé si ella lo encuentra, pero sé que algo sí encuentra y le gusta. lo digo con tanta seguridad por que a mí me pasa así y ella y yo somos finalmente una sala de espejos con un fantasma atrapado.
me gusta llevarme tan bien con N. a veces me gustaría que nous tombons amoureux, pero ya no seríamos nosotros. y no siendo nosotros quién sabe si nos llevaríamos tan bien como lo hacemos ahora.
N siempre me recuerda una parte de mí que se pregunta por el amor. nuestra insensibilidad ante las relaciones de este mundo -no en las de nuestras fantasías, allí somos sirenos en el agua- nos hace animales del mismo corral; nos pone a buscar en el otro eso que cada uno no alcanza a ver en sí. no sé si ella lo encuentra, pero sé que algo sí encuentra y le gusta. lo digo con tanta seguridad por que a mí me pasa así y ella y yo somos finalmente una sala de espejos con un fantasma atrapado.
me gusta llevarme tan bien con N. a veces me gustaría que nous tombons amoureux, pero ya no seríamos nosotros. y no siendo nosotros quién sabe si nos llevaríamos tan bien como lo hacemos ahora.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
el curso de las chispas
creo que mi desanimo o irresolución a la hora de publicar en este espacio tiene que ver con su naturaleza caotica. cuando creé chispas de días pensé en que sería un lugar donde podría publicar cualquier cosa digna de ser elaborada en una narración. pero ese cualquier nombra precisamente esa vaguedad -e incertidumbre- que acompañaban toda intención de publicar.
pensaba algo así como: esto que me pasó me intriga por esto y esto. de ellos puede que encuentre algo en tal situación, emparentada con ese recuerdo de aquella vez. está bien, escribamoslo. o será mejor escribir de la sensación? o sólo el recuerdo? o quizás la situación social que lo provocó. porque al fin y al cabo esto nació de mi contemplación de ese hecho en particular. si, si, de esa forma lograría superar esa barrera del subjetivismo absoluto y mis palabras podrían hacer más que decirme algo sólo a mí. escribamoslo. o no? de todas formas nadie me lee.
en fin, algo así pasa(ba) por mi cabeza al considerar la escritura en este sitio. creo que además del caos temático (a lo que quería apuntar con divide et impera, pero que ya no sé donde irá a parar), se vislumbra en estas palabras esa certidumbre de no ser leído. a este respecto quiero verme como mi primer lector. si logro conseguir eso creo que será suficiente para publicar ocasionalmente, cuando me piquen los dedos. pero lograr mi afición es algo harto dificil. creo que ese es el más grande reto que me pongo. y para empezar a intentar cumplirlo obataré por un poco de orden, de civilización.
procuraré proyectar esa doma que esta realidad ha hecho en mí a este espacio. es decir, en chispas de días continuaré escribiendo lo que suceda en mi alma principalmente. será algo tipo diario y el tono será siempre algo reflexivo, una busqueda de lo que subyace mi desenvolvimiento contidiano en este mundo. tengo muchos otros intereses o componentes de mi vida (en verdad no son tantos y ni siquiera puedo pensar en uno especifico ahora, pero sé que por ahí andan, algo me dice), pero estos intereses o pedazos de mi vida tendrán su propio espacio, bautizados y ritualizados como se merecen. eso me gusta, ritualizarlos. eso les faltaba antes, antes que eran esa cosa vulgar que compartía costal con esas otras cosas. haré algo parecido a empacar una coca de comida al estilo japones. colores allí y allá, pero en un dialogo en que no todos hablen al mismo tiempo.
pensaba algo así como: esto que me pasó me intriga por esto y esto. de ellos puede que encuentre algo en tal situación, emparentada con ese recuerdo de aquella vez. está bien, escribamoslo. o será mejor escribir de la sensación? o sólo el recuerdo? o quizás la situación social que lo provocó. porque al fin y al cabo esto nació de mi contemplación de ese hecho en particular. si, si, de esa forma lograría superar esa barrera del subjetivismo absoluto y mis palabras podrían hacer más que decirme algo sólo a mí. escribamoslo. o no? de todas formas nadie me lee.
en fin, algo así pasa(ba) por mi cabeza al considerar la escritura en este sitio. creo que además del caos temático (a lo que quería apuntar con divide et impera, pero que ya no sé donde irá a parar), se vislumbra en estas palabras esa certidumbre de no ser leído. a este respecto quiero verme como mi primer lector. si logro conseguir eso creo que será suficiente para publicar ocasionalmente, cuando me piquen los dedos. pero lograr mi afición es algo harto dificil. creo que ese es el más grande reto que me pongo. y para empezar a intentar cumplirlo obataré por un poco de orden, de civilización.
procuraré proyectar esa doma que esta realidad ha hecho en mí a este espacio. es decir, en chispas de días continuaré escribiendo lo que suceda en mi alma principalmente. será algo tipo diario y el tono será siempre algo reflexivo, una busqueda de lo que subyace mi desenvolvimiento contidiano en este mundo. tengo muchos otros intereses o componentes de mi vida (en verdad no son tantos y ni siquiera puedo pensar en uno especifico ahora, pero sé que por ahí andan, algo me dice), pero estos intereses o pedazos de mi vida tendrán su propio espacio, bautizados y ritualizados como se merecen. eso me gusta, ritualizarlos. eso les faltaba antes, antes que eran esa cosa vulgar que compartía costal con esas otras cosas. haré algo parecido a empacar una coca de comida al estilo japones. colores allí y allá, pero en un dialogo en que no todos hablen al mismo tiempo.
domingo, 27 de septiembre de 2009
tarde libre(?)
Ya no habría clase por el resto de ese día. La biblioteca estaba cerrada y era probable que ya hubieran dado la orden de evacuar la U. no tenía hambre pero quería comer algo, algo dulce; quizás con arequipe o chocolate. Este deseo se convierto en el camino en un capricho obstinado por un Napoleón. La tienda de los postres estaba cerrada. La maldije y renuncié a mecatear. Era napoleón o nada, desde que su nombre se definió en mi mente era él o nada. Si hubiera comprado algo más en ese momento habría sabido que era sólo una consolación y uno lo disfrutaría tanto. Salí de la universidad y pensé en las alternativas. Estaba temprano y podía ir a comprar esa novela rusa que esperaba no hubieran vendido en la anticuaria del séptimo piso. Quería comprar algo, el capricho por el Napoleón fue reemplazo por el capricho del libro. Parece que en el fondo se trataba de lo mismo; libros o comida tenían la misma función en mi vida.
Salí del edificio un poco agitado y no tan satisfecho como esperaba. El ascensor no llegaba y decidí bajar las escaleras, pero siete pisos son siete pisos. Mi insatisfacción tenía que ver con lo que compré: el doctor Zhivago que había ido a comprar y, además, un libro de cuentos irlandeses (lo compré sólo por que recordé a Joyce, pero ni siquiera me fije en autores o fechas, ese libro era Joyce y yo tenía que poseerlo). Estaba un poco aburrido por reconocer en ese libro de cuentos a ese deseo tan ajeno a mí, ese que tanto me suele dominar. Es un deseo que está dentro de mí pero no soy yo, él me posee y la forma de manifestarse es hacerme poseer a mí otras cosas. Es como si yo con esa posesión emulara lo que él hace conmigo. No sé esto que significa, pero me siento como un eslabón que continúa una sucesión desconocida.
Esa tarde me la pasé leyendo al doctor Zhivago. Leía con mucho fervor, por muchas horas seguidas (algo bastante infrecuente gracias a mi particular facilidad para distraerme después de media hora de concentración). En esas horas tenía un aliciente espcial para poder leer tanto: sabía que no volvería a tocar al doctor Zhivago por algún tiempo (conociendome, sabía que se trataba de meses). La cosa es que después de esa tarde extraordinariamente libre volvería a mi horario y costumbres habituales. Ya no tendría espacio para el doctor Zhivago en mi vida. Digo no tendría porque si hubiera querido meterlo a como diera lugar, habría tenido que quitarle tiempo a otras actividades. Quizás habría tenido que descuidar un poco a Cortazar o a las tontas materias de la U. Menciono estas cosas porque al alemán era definitivo que no le quitaría tiempo. Pensando en cómo hablaba de darles tiempo a las cosas veía ese Dar como algo que yo pagaba. Yo debía dar, les tenía que dar algo (que quizás les debía).
Pensar en que le debo algo a alguien y que lo pago ofreciendo mi tiempo en sacrificio, con medidas e intervalos fijos, me asusta. Me asusta no saber a quién le debo o cual es mi deuda. Me asusta pensar que lo que yo creía mi vida o mi pasión, lo que yo decía mi libre elección, es solo una pieza más de un sistema que no conozco. Me pregunto si el sistema será más grande que yo o más pequeño. Lo que sí sé es que el sistema me necesita para poder alterar la realidad. Yo soy su médium.
Salí del edificio un poco agitado y no tan satisfecho como esperaba. El ascensor no llegaba y decidí bajar las escaleras, pero siete pisos son siete pisos. Mi insatisfacción tenía que ver con lo que compré: el doctor Zhivago que había ido a comprar y, además, un libro de cuentos irlandeses (lo compré sólo por que recordé a Joyce, pero ni siquiera me fije en autores o fechas, ese libro era Joyce y yo tenía que poseerlo). Estaba un poco aburrido por reconocer en ese libro de cuentos a ese deseo tan ajeno a mí, ese que tanto me suele dominar. Es un deseo que está dentro de mí pero no soy yo, él me posee y la forma de manifestarse es hacerme poseer a mí otras cosas. Es como si yo con esa posesión emulara lo que él hace conmigo. No sé esto que significa, pero me siento como un eslabón que continúa una sucesión desconocida.
Esa tarde me la pasé leyendo al doctor Zhivago. Leía con mucho fervor, por muchas horas seguidas (algo bastante infrecuente gracias a mi particular facilidad para distraerme después de media hora de concentración). En esas horas tenía un aliciente espcial para poder leer tanto: sabía que no volvería a tocar al doctor Zhivago por algún tiempo (conociendome, sabía que se trataba de meses). La cosa es que después de esa tarde extraordinariamente libre volvería a mi horario y costumbres habituales. Ya no tendría espacio para el doctor Zhivago en mi vida. Digo no tendría porque si hubiera querido meterlo a como diera lugar, habría tenido que quitarle tiempo a otras actividades. Quizás habría tenido que descuidar un poco a Cortazar o a las tontas materias de la U. Menciono estas cosas porque al alemán era definitivo que no le quitaría tiempo. Pensando en cómo hablaba de darles tiempo a las cosas veía ese Dar como algo que yo pagaba. Yo debía dar, les tenía que dar algo (que quizás les debía).
Pensar en que le debo algo a alguien y que lo pago ofreciendo mi tiempo en sacrificio, con medidas e intervalos fijos, me asusta. Me asusta no saber a quién le debo o cual es mi deuda. Me asusta pensar que lo que yo creía mi vida o mi pasión, lo que yo decía mi libre elección, es solo una pieza más de un sistema que no conozco. Me pregunto si el sistema será más grande que yo o más pequeño. Lo que sí sé es que el sistema me necesita para poder alterar la realidad. Yo soy su médium.
sábado, 26 de septiembre de 2009
tener personalidad
ya no recuerdo como llegó a mi soliloquio eso de "tener personalidad". lo cierto es que de ahí siguió en mi mente que esa expresión que tanto escuché en mi niñez-juventud era, en realidad, una de esas cosas que nos introduce irremediablemente en esta cultura. con esa incitación "tenga personalidad", lo que nos decían era no seas como ese o aquel, no te dejes influenciar. esto lo decían sólo cuando a su juicio estabamos imitando una conducta censurable. esta despectiva frase nos mostraba cuales partes de la trocha no hacían parte del buen camino. y nosotros, tan ávidos de cariño, hacíamos caso con tal de no perder la aprobación de esas personas. tenga-personalidad era como un regalo. tenga, me decían, y me daban una membresía para pertenecer a su grupo, a su mundo.-tenga, y de aquí en adelante ya sabe que no se mete por allá o por otras partes, sino por aquí.
en estas cavilaciones me dió por nombrar esto como una de esas cosas que me hacen colombiano. y cuando digo colombiano me refiero, tristemente, al pedazo de colombia que se me ha dado conocer en profundiad; este valle que por algún tiempo he visto como una gran caldera en la que estoy para ser devorado un día. decía que ese rechazamiento de las otras personalidades, de eso que no debía imitar para ser aceptado, se me hace una suerte de reduccionismo que niega todo el resto. esa reducción quizás haga las cosas más sencilla o con más sentido, pero niega la diversa realidad. ese deber tener personalidad me constriñe a no querer comprender qué pasa o cómo son esas otras personalidades; me dice, para qué se va a ir por allá a probar cosas raras si aquí lo tiene todo. dice, estoy bien como estoy, los malos son ellos. la bondad necesita siempre a alguien a quien acusar para poder definirse.
en estas cavilaciones me dió por nombrar esto como una de esas cosas que me hacen colombiano. y cuando digo colombiano me refiero, tristemente, al pedazo de colombia que se me ha dado conocer en profundiad; este valle que por algún tiempo he visto como una gran caldera en la que estoy para ser devorado un día. decía que ese rechazamiento de las otras personalidades, de eso que no debía imitar para ser aceptado, se me hace una suerte de reduccionismo que niega todo el resto. esa reducción quizás haga las cosas más sencilla o con más sentido, pero niega la diversa realidad. ese deber tener personalidad me constriñe a no querer comprender qué pasa o cómo son esas otras personalidades; me dice, para qué se va a ir por allá a probar cosas raras si aquí lo tiene todo. dice, estoy bien como estoy, los malos son ellos. la bondad necesita siempre a alguien a quien acusar para poder definirse.
viernes, 25 de septiembre de 2009
señorita O
hoy he estado pensando en una de las féminas que suelen ocupar mis pensamientos. pienso en una muy definida que llamaremos aquí señorita O. señorita O de repente a querido ser la soñada en ese trozo recordado cuando desperté esta mañana. por supuesto, la que desea esto es la señorita O que vive en mí, la real no sabe nada del asunto. decía que se moría de ganas por desplazar a esa otra pobre que en verdad no quiero tanto, así que decidí complacer a señorita O, una de mis preferidas. ahora que señorita O se ha convertido en la integrante de mi sueño podré contar lo poco que recuerdo. estaba yo en una sala indeterminada, con luces menos intensas que en el exterior, donde hacía mucho sol. de repente, entra señorita O sonriendo. creo que para ella fue una sorpresa encontrarme adentro. sea como fuera, yo la miré y vi un pedazo de mujer sonriente que me hubiera gustado comerme. tras ella un telon de luz blanca fosforescente, si algo así es posible. la escena no es más. ahora que lo narro es más una imagen, una impresión que quedó en mi memoria de la obra completa. mi facilidad para distraerme u olvidar me han ganado la perdida del resto de la obra. de cualquier forma, ya quedó nombrada señorita O para una posible aventura que intente recontruir la magia de mi obra perdida.
los unos, los otros y el pobre testigo
unos, los de arriba, proponen sacar a los vagos y evitar que los que quedan vaguen. los altos quieren que estemos a la altura de otros más afortunados. sus medios son jugar a "de hombres-optimizar". este juego consiste en tomar los nombres de los integrantes de un grupo y anotarlos en una lista. luego, con una debida organización y fijación de objetivos específicos, calcular cuál sería la mejor forma en que ese humano podría ser más util para otros humanos. el juego no llega a un punto en que se gane o se pierda, porque no tiene fin. si, en cambio, vive en una constante comparación con los otros competidores para determinar su pretigio.
ahora lo que dicen los humanos. siendo humanos no podrán estar nunca todos de acuerdo, así que al observarlos salta a la vista su división. tomaremos primero a los que aceptan el destino del progreso. éstos asumen dicho destino como algo inevitable y, en ocasiones, deseable. miran a los altos con respeto y algunos incluso quieren ser como ellos cuando sean grandes. todos caminan juiciosos sin pisar las rayas que cortan periodicamente el sendero de concreto. todos prefieren la solidez del concreto porque allí se salvan de resbalarse, como sucede en el sucio y a veces humedamente peligroso pasto. los que quedan, el resto, fueron excluídos del primer grupo principalmente por una razon: no aceptar los designios de los altos. algo en este grupo de resagados los retiene en una suerte de naturaleza indomable, que quiere conservar su virginidad. estos particulares seres están dispuestos a ofrecer su integridad en sacrificio por el bien de sus ideales comunes. dicen los voceros que la lucha será la que garantizará el cambio hacia el bien común, y evitará el otro cambio que, según fuentes respetadas, acabará en la perversión. juntos, los pocos, aseguran que no permitirán la toma de posesión de esas otras fuerzas malignas, aun a costa de sus vidas.
lo cierto es que pisar este campo de batalla obliga a pertenecer a un bando, ya que el riesgo de quedarse en tierra de nadie es ser blanco de ambos. la condición posible en estas tierras no puede ser, definitivamente, la reflexión. la flexión posible es, por el contrario, la que aplasta al bando contrario. esto es lo que he observado hasta ahora.
ahora lo que dicen los humanos. siendo humanos no podrán estar nunca todos de acuerdo, así que al observarlos salta a la vista su división. tomaremos primero a los que aceptan el destino del progreso. éstos asumen dicho destino como algo inevitable y, en ocasiones, deseable. miran a los altos con respeto y algunos incluso quieren ser como ellos cuando sean grandes. todos caminan juiciosos sin pisar las rayas que cortan periodicamente el sendero de concreto. todos prefieren la solidez del concreto porque allí se salvan de resbalarse, como sucede en el sucio y a veces humedamente peligroso pasto. los que quedan, el resto, fueron excluídos del primer grupo principalmente por una razon: no aceptar los designios de los altos. algo en este grupo de resagados los retiene en una suerte de naturaleza indomable, que quiere conservar su virginidad. estos particulares seres están dispuestos a ofrecer su integridad en sacrificio por el bien de sus ideales comunes. dicen los voceros que la lucha será la que garantizará el cambio hacia el bien común, y evitará el otro cambio que, según fuentes respetadas, acabará en la perversión. juntos, los pocos, aseguran que no permitirán la toma de posesión de esas otras fuerzas malignas, aun a costa de sus vidas.
lo cierto es que pisar este campo de batalla obliga a pertenecer a un bando, ya que el riesgo de quedarse en tierra de nadie es ser blanco de ambos. la condición posible en estas tierras no puede ser, definitivamente, la reflexión. la flexión posible es, por el contrario, la que aplasta al bando contrario. esto es lo que he observado hasta ahora.
domingo, 20 de septiembre de 2009
pobre magia mia
en la contemplación veo como la magia sólo ocurre en un momento que no es el presente. me espera desde un futuro imaginado o la veo partir como una isla que abandoné. la magia es el vacio del presente que se refugia en otros tiempos y crea este remolino dentro de mí que no se deja señalar. la magia, ella, es la parte bonita de mi soledad, es el amor que celebro. pero viene siempre cerca de la otra, la que daña.
sábado, 12 de septiembre de 2009
la primera vez del grupo
hoy me reuní con los muchachos por primera vez. no todos nos conocíamos entre nosotros, pero un fin común nos había convocado esa noche: cambiar a los colombianos. entendíamos por colombianos la media de personas que podían sostener una conversación con las ultimas polemicas del país, ya en espectáculo, ya en política (la forma de tratar esta no difería demasiado de la primera). queríamos ponerlos a pensar, queríamos que en sus conversaciones diarias ellos pudiera decir más que la parafrasis de palabras ajenas (los generadores de opion, por lo general en mdios masivos).
ahora bien, aunque el fin estaba claro, no lo estaba tanto la forma en que llevaríamos a cabo tal proeza. uno de los integrantes de la reunion propuso que el propio razonamiento de nuestra realidad se despertaba esencialmente con preguntas. es decir, debíamos encontrar modos de hacerles llegar preguntas, preguntas que hagan tambalear la lógica que ellos acceptan para comprender el mundo y, así, inducirlos a formular una explicación propia para esa realidad cuestionada que ya no podría más ser comprendida con el antiguo legado de los generadoeres de opinion.
por otro lado, uno más de los presentes añadió que esta propuesta asumía que las personas aceptarían este cuestionamiento, cosa que no siempre se daba en nuestro medio, en el que lo que más se busca es la tranquilidad y, por tanto, una explicación más o menos simple que se las ofresca, si bien no profunda o crítica o como se la mirase.
parecía, desde ese momento, que cualquier plan que propusieran para cambiar esa mentalidad colombiana tendría que lidiar primero con esa conformidad que parecía axioma.
lamentablemente, en este punto yo me tuve que ir. aun me sigo preguntado por mostrarles a los colombianos que la ortodoxia no es la única forma de comprender una realidad. por ahora, sólo me queda esperar a encontrarme con uno de los participantes allegados que recuente el resto de esa primera noche del grupo (por lo pronto sin nombre).
ahora bien, aunque el fin estaba claro, no lo estaba tanto la forma en que llevaríamos a cabo tal proeza. uno de los integrantes de la reunion propuso que el propio razonamiento de nuestra realidad se despertaba esencialmente con preguntas. es decir, debíamos encontrar modos de hacerles llegar preguntas, preguntas que hagan tambalear la lógica que ellos acceptan para comprender el mundo y, así, inducirlos a formular una explicación propia para esa realidad cuestionada que ya no podría más ser comprendida con el antiguo legado de los generadoeres de opinion.
por otro lado, uno más de los presentes añadió que esta propuesta asumía que las personas aceptarían este cuestionamiento, cosa que no siempre se daba en nuestro medio, en el que lo que más se busca es la tranquilidad y, por tanto, una explicación más o menos simple que se las ofresca, si bien no profunda o crítica o como se la mirase.
parecía, desde ese momento, que cualquier plan que propusieran para cambiar esa mentalidad colombiana tendría que lidiar primero con esa conformidad que parecía axioma.
lamentablemente, en este punto yo me tuve que ir. aun me sigo preguntado por mostrarles a los colombianos que la ortodoxia no es la única forma de comprender una realidad. por ahora, sólo me queda esperar a encontrarme con uno de los participantes allegados que recuente el resto de esa primera noche del grupo (por lo pronto sin nombre).
lunes, 7 de septiembre de 2009
las papas de la UdeA
En los últimos meses hemos perdido las papas-bomba en la UdeA. Yo estoy un poco triste por esta escasez en la cosecha, aunque un gran número de alumnos y directivas están satisfechos y hasta orgullosos del logro.
Contaré por qué estoy trise. Un día cualquiera alrededor del medio día en la U estas en clase o almorzando. De repente suena un estruendo (con eco, no es bala) que te asusta y te saca de esa rutina habitual. Unos se quejan porque el hecho frustrará sus planes de más tarde, otros se alegran porque frustrará un examen de más tarde y yo me alero por el solo hecho de que están tirando papas.
La metáfora de la universidad como un microuniverso que refleja nuestra sociedad es común en el lenguaje que circula en la U. en mi tiempo en la U yo he desarrollado una metáfora similar: la U como reflejo de los sujetos que la componen. En este sentido, cuando escucho papas es como si escuchara a un niño llorar o a un joven gritar. Es una demanda de atención, un estruendo que le dice al orden que hay alguien no satisfecho con la disposición de las cosas, es quizás una forma de rebeldía adolescente de aquellos que no quieren aceptar lo que esta cultura les a entregado.
Siento tristeza con este acallamiento de las protestas porque es un acallamiento de mi propia rebeldía, es el estandarte absoluto de la realidad que las autoridades proclaman como única posible. Lamento, y lamentaré siempre que ese dialogo sea reprimido en aras de una monovisión del mundo, de una realidad en un solo orden, con una sola versión de los hechos.
Las extraño, papas. Extraño su envoltura de aluminio y las manos trémulas que les daba vida. Extraño que unos pocos cientos nos reuniéramos alrededor del desorden, de manera ritual, sin demasiadas palabras, sólo esos cantos infantiles revertidos en contra de las autoridades de turno.
Contaré por qué estoy trise. Un día cualquiera alrededor del medio día en la U estas en clase o almorzando. De repente suena un estruendo (con eco, no es bala) que te asusta y te saca de esa rutina habitual. Unos se quejan porque el hecho frustrará sus planes de más tarde, otros se alegran porque frustrará un examen de más tarde y yo me alero por el solo hecho de que están tirando papas.
La metáfora de la universidad como un microuniverso que refleja nuestra sociedad es común en el lenguaje que circula en la U. en mi tiempo en la U yo he desarrollado una metáfora similar: la U como reflejo de los sujetos que la componen. En este sentido, cuando escucho papas es como si escuchara a un niño llorar o a un joven gritar. Es una demanda de atención, un estruendo que le dice al orden que hay alguien no satisfecho con la disposición de las cosas, es quizás una forma de rebeldía adolescente de aquellos que no quieren aceptar lo que esta cultura les a entregado.
Siento tristeza con este acallamiento de las protestas porque es un acallamiento de mi propia rebeldía, es el estandarte absoluto de la realidad que las autoridades proclaman como única posible. Lamento, y lamentaré siempre que ese dialogo sea reprimido en aras de una monovisión del mundo, de una realidad en un solo orden, con una sola versión de los hechos.
Las extraño, papas. Extraño su envoltura de aluminio y las manos trémulas que les daba vida. Extraño que unos pocos cientos nos reuniéramos alrededor del desorden, de manera ritual, sin demasiadas palabras, sólo esos cantos infantiles revertidos en contra de las autoridades de turno.
domingo, 6 de septiembre de 2009
herida
Acabo de verme una pequeña herida en el codo. Una de las bolitas inevitables en los codos está herida, como si hubieran intentado hacerla explotar. Pero no recuerdo haberlo hecho, o que me molestara incluso su presencia en algún momento.
En momentos cómo éste pienso que no estoy solo aunque haya renunciado a ese sol y ese cielo infantil del exterior. Dentro de mí no estoy solo, y eso me asusta aún más. Mi soledad ha sido mi forma de refugiarme, de defenderme de un mundo que yo no he querido aceptar. Mi soledad ha sido la única que no me juzga y que no espera nada de mí. Cuando me da la gana puedo serle infiel incluso, y mira que bonita ella, no dice nada. Me acoge igual cuando recaigo y me acaricia en la forma en la que un gato.
Pero no estoy solo, y no se trata únicamente de las bolitas del codo. En mi ocurren batallas, amores, ocurre vida que no tiene que ver con otros. Ellos lo suscitan, claro, pero después de esa semilla inicial ellos no saben nada, ellos desaparecen y yo me quedo con su huella dentro de mí, que crece, cambia, vive.
Dentro de mí se desarrolla una versión paralela del mundo, una interpretación de la historia que no se ha escrito y cambia con cada nuevo suceso; historia viva. La realidad ya no me recuerda, ni los seres que amé saben de mí. Los queridos u odiados de mi niñez ni siquiera saben o recuerdan por qué lo son. Yo me los tragué, me los trago enteros para construir este reino dentro de mí, pero ha crecido tanto que ya no me pertenece por completo.
Cuando lo supe empecé a descubrir que el reino en mí no era sólo lo que conocía. Había una parte que había venido creciendo sin que yo lo supiera y que hoy es mi yo que se me opone.
Por un tiempo pensé que debía combatir a este intruso, que el reino conocido debía ser el único existente, pero años de guerras interminables, con-mi(e)go como la única victima, me han convencido de renunciar a tales empresas. Hoy quiero hablar con él, conocerlo. Qué diferente habrá en su historia como para haber divergido tanto de eso común inicial que éramos todos en el comienzo.
Pero ahora no sé qué me quiero decir con esa bolita del codo herida. En las heridas el viento sopla con más fuerza; forma de llamarme. Quizás me dice que mire afuera, que allá está él. No puedo creer que mi enemigo siga siendo el mundo y que ahora que me quiero conocer tendré que dirigirme a afuera.
En momentos cómo éste pienso que no estoy solo aunque haya renunciado a ese sol y ese cielo infantil del exterior. Dentro de mí no estoy solo, y eso me asusta aún más. Mi soledad ha sido mi forma de refugiarme, de defenderme de un mundo que yo no he querido aceptar. Mi soledad ha sido la única que no me juzga y que no espera nada de mí. Cuando me da la gana puedo serle infiel incluso, y mira que bonita ella, no dice nada. Me acoge igual cuando recaigo y me acaricia en la forma en la que un gato.
Pero no estoy solo, y no se trata únicamente de las bolitas del codo. En mi ocurren batallas, amores, ocurre vida que no tiene que ver con otros. Ellos lo suscitan, claro, pero después de esa semilla inicial ellos no saben nada, ellos desaparecen y yo me quedo con su huella dentro de mí, que crece, cambia, vive.
Dentro de mí se desarrolla una versión paralela del mundo, una interpretación de la historia que no se ha escrito y cambia con cada nuevo suceso; historia viva. La realidad ya no me recuerda, ni los seres que amé saben de mí. Los queridos u odiados de mi niñez ni siquiera saben o recuerdan por qué lo son. Yo me los tragué, me los trago enteros para construir este reino dentro de mí, pero ha crecido tanto que ya no me pertenece por completo.
Cuando lo supe empecé a descubrir que el reino en mí no era sólo lo que conocía. Había una parte que había venido creciendo sin que yo lo supiera y que hoy es mi yo que se me opone.
Por un tiempo pensé que debía combatir a este intruso, que el reino conocido debía ser el único existente, pero años de guerras interminables, con-mi(e)go como la única victima, me han convencido de renunciar a tales empresas. Hoy quiero hablar con él, conocerlo. Qué diferente habrá en su historia como para haber divergido tanto de eso común inicial que éramos todos en el comienzo.
Pero ahora no sé qué me quiero decir con esa bolita del codo herida. En las heridas el viento sopla con más fuerza; forma de llamarme. Quizás me dice que mire afuera, que allá está él. No puedo creer que mi enemigo siga siendo el mundo y que ahora que me quiero conocer tendré que dirigirme a afuera.
domingo, 9 de agosto de 2009
sonrio al pensar en esto. no sé si es el fin del mundo para tí, no creo, porque despues de todo fuiste tu la ultima que dijo no. para mí, figurate, no es el fin en absoluto. una vez ideé y otras repetí algo que te dirigía a tí pero de lo que no tienes idea. "tu no inventaste mi soledad, yo ya estaba solo antes de que llegaras" te decía. en verdad, creo que fijandome en alguien como tu y como las demás, las femmes fatales, lo que busco es mi soledad. soledad o una suerte de imposibilidad, busco jugar con nosotros como personajes de una obra. la trama es confusa cuando intento pensarla, pero parace que el resultado que he conseguido en las presentaciones ha sido bastante fiel a la idea. quiero la soledad no sé por o para qué. la soledad es esto que me pasa cuando pienso que no te necesito a ti o otras para hacer cosas bellas.
la soledad es mi taller. quiero encerrarme como si se tratara de fabricar pesacaditos de oro. adentro flota un aire mercurioso. ya soy algo como un sombrerero que siguió un consejo de dostoievsky: "mi plan es volverme loco" decía el ruso. él no podía estar aconsejado un infierno tal, pero cuando lo leo no puedo evitar que esas palabras me toquen como si el ruso previera mi existencia y sus palabras se justificaran unicamente para llegar un día a mi existencia.
la locura de la soledad de mi vida. la palabra que menos me gusta de las anteriores es vida. odio la vida. esa vida, mejor. la locura de la soledad, de mi soledad. me gusta más así.
la soledad es mi taller. quiero encerrarme como si se tratara de fabricar pesacaditos de oro. adentro flota un aire mercurioso. ya soy algo como un sombrerero que siguió un consejo de dostoievsky: "mi plan es volverme loco" decía el ruso. él no podía estar aconsejado un infierno tal, pero cuando lo leo no puedo evitar que esas palabras me toquen como si el ruso previera mi existencia y sus palabras se justificaran unicamente para llegar un día a mi existencia.
la locura de la soledad de mi vida. la palabra que menos me gusta de las anteriores es vida. odio la vida. esa vida, mejor. la locura de la soledad, de mi soledad. me gusta más así.
es increible qué tan hijos de puta podemos ser con el otro. podemos actuar como si no nos conocieramos, como si pudieramos de repente elegir cambiar a una historia paralela en la que nuestra historia común no existió. podemos ser extraños, despues de todo. esto hemos sido siempre, extraños.
siempre tuvimos esa capacidad de respetarnos, de no meternos en la vida del otro y querernos con una distancia prudente. parecíamos estar demostrando el teorema del amor que no renuncia, que no posee, que no duele. el amor racional. fue un juego de niños que se entusiasman cuando aprenden una formula y la aplican por doquier, a persona, animal o cosa por igual. digamos del amor la cosa en este caso.
pero el amor no resultó ser como esos dinosaurios que crecían con el agua. nosotros pensamos que sí pero no. el experimento no nos funcionó y ahora tenemos que mirar como dañamos al amor y botamos toda esa agua. cuando dejo de imaginar y pienso que esa agua era nuestra pasión es aún más triste. ahora es aún más triste. nos desperdiciamos como niños tontos que lo tenían todo.
ahora que sabemos cómo es no tener, quizás ahora podamos amar, pero ya no nosotros a nosotros mismos. ya estamos vacunados contra el otro.
siempre tuvimos esa capacidad de respetarnos, de no meternos en la vida del otro y querernos con una distancia prudente. parecíamos estar demostrando el teorema del amor que no renuncia, que no posee, que no duele. el amor racional. fue un juego de niños que se entusiasman cuando aprenden una formula y la aplican por doquier, a persona, animal o cosa por igual. digamos del amor la cosa en este caso.
pero el amor no resultó ser como esos dinosaurios que crecían con el agua. nosotros pensamos que sí pero no. el experimento no nos funcionó y ahora tenemos que mirar como dañamos al amor y botamos toda esa agua. cuando dejo de imaginar y pienso que esa agua era nuestra pasión es aún más triste. ahora es aún más triste. nos desperdiciamos como niños tontos que lo tenían todo.
ahora que sabemos cómo es no tener, quizás ahora podamos amar, pero ya no nosotros a nosotros mismos. ya estamos vacunados contra el otro.
sábado, 8 de agosto de 2009
no parar, miedo
si me detengo ahora luego encontraré una excusa para no continuar. que importa que a veces haga cosas tontas o sin tanto valor como otras. pero hazlas. no te acostumbres o rindas. continua, aunque sea aburrado continua. sebas, no lo dejes. no esta vez. ya lo haz dejado muchas veces y la ultima vez ya nisiquiera fue triste, ya estabas dejando de sentir. no lo dejes y tal vez un día vuelvas a sentir. sebas, no sé qué hacer con mis días. qué importa el qué. no le hagas caso, eso es solo una clasificación para evitar confusiones a la posteridad, pero para nosotros en verdad no vale gran cosa. hazlo no más, así como con sueño. hazlo ya durmiendote; quizás sueñes con él(là). ey que bien me suenas, tengo que hablar más contigo. voy a venir aquí cada que quiera escuchar mentiras bonitas. eso.
escribir
quiero escribir. quiero recuperar esa parte de mí que encontraba cosas incomprensibles de sí al escribir. quiero escribir como ella y ella otra y aquella. pero en especial ella. ella parece tan libre escribiendo, como que puede tejer sus sueños con las letras, y aunque le salga una media sin entradas aparentes, es suyo, es su obra, es dar a luz su ser. dar a letras, mejor, y letras a luz y luz a los ojos. aunque creo que la ultima parte es la menos importante, ya leerse a uno mismo es una cosa de otro mundo. ya eso es un viaje. imaginate uno mirarse a un espejo y encontrar cosas nuevas con cada segundo que pasa. es convertir tu rostro en una obra de arte, tu rostro que simepre pensaste tan feo, tan indeseable. y las letras... no lo hacen bello, claro, pero lo hacen, lo crean; dejan que exista, surja y se revele como un personaje, con una historia. y la historia puede que la detestemos, pero será ya una historia. respirará y no podrá evitar vivir, hacer cosas que no pensaba haría.
canciones
en los ultimos años había dejado las canciones. había reducido los sonidos artificiales en mi vida a los cursos de idiomas. estaba enceguecido por esa maldición de dividir las lenguas. sin embargo, hace poco una mujer me recordó que la música existía. ella me gustaba más cuando no la había escuchado hablar demasiado, mas con devolverme la música ya se merece algo. no sé, no me preguntes. dale una chocolatina para que no llore. decía de la música.
ella era esa parte primitiva de mi vida, antes de las lenguas, antes de todo sentido. con ella el desorden se bailaba, el caos era caos y no necesitaba ser otra cosa, se bastaba, yo me bastaba en todas esas horas en que no hacía sino escuchar, escuchar. a veces ese escuchar conseguía ser algo excelso, que llamaría sublime ahora. en ese tiempo no tenía nombre. apenas empezaba a sentirlo sabía que sería uno de esos momentos y me detenía como a mirar al trozo de música de ese momento. mirada detenia como diciendole te veo, eres tu. eres uno de los que me hace esto, no te olvidaré para poder repetirte. una y otra vez, hoy no comprendo como eso no se convertía en ningun momento en hastío. en verdad era una repetición obsesiva. hoy diría que me hace depender de él y me alejaría, en ese tiempo era otro cuento.
tantas veces y todas como la primera, el tiempo no existía. en ese tiempo no pensaba en las relaciones con mujeres por que no existían, no podían existir, pero su hubiera mirado a la musica como a una de ellas tal vez hubiera pensado que ese era el matrimonio perfecto. bueno, hoy mira a toda relación mía con una parte del mundo como un matrimonio, quizás por eso ya no me es posible permanecer demasiado tiempo atracado en cualquier puerto. el amor se me metió en todos los rincones de la vida, qué rabia el amor.
yo era virgen entonces, virgen de amor y podía disfrutar de la música, virgen, sin que fuera un pecado repetirla o predecirla o decirle mía.
ella era esa parte primitiva de mi vida, antes de las lenguas, antes de todo sentido. con ella el desorden se bailaba, el caos era caos y no necesitaba ser otra cosa, se bastaba, yo me bastaba en todas esas horas en que no hacía sino escuchar, escuchar. a veces ese escuchar conseguía ser algo excelso, que llamaría sublime ahora. en ese tiempo no tenía nombre. apenas empezaba a sentirlo sabía que sería uno de esos momentos y me detenía como a mirar al trozo de música de ese momento. mirada detenia como diciendole te veo, eres tu. eres uno de los que me hace esto, no te olvidaré para poder repetirte. una y otra vez, hoy no comprendo como eso no se convertía en ningun momento en hastío. en verdad era una repetición obsesiva. hoy diría que me hace depender de él y me alejaría, en ese tiempo era otro cuento.
tantas veces y todas como la primera, el tiempo no existía. en ese tiempo no pensaba en las relaciones con mujeres por que no existían, no podían existir, pero su hubiera mirado a la musica como a una de ellas tal vez hubiera pensado que ese era el matrimonio perfecto. bueno, hoy mira a toda relación mía con una parte del mundo como un matrimonio, quizás por eso ya no me es posible permanecer demasiado tiempo atracado en cualquier puerto. el amor se me metió en todos los rincones de la vida, qué rabia el amor.
yo era virgen entonces, virgen de amor y podía disfrutar de la música, virgen, sin que fuera un pecado repetirla o predecirla o decirle mía.
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