te quería contar que me estoy conviertiendo en algo que no esperaba; una suerte de hombre civilizado que acepta que no puede muchas cosas y que lo que puede le cuesta, no sabes cuanto.
quería que te enteraras, aunque fuera a la distancia, que siempre te he recordado y has sido como una bandera para mí. colores decididos organizados de cierta forma, con historia, garantizando una identidad. siempre te recordaré como la pieza unificadora del rompecabezas que siempre he sido a mi vista.
unias toda mi persona. con tu belleza, esa cosa que yo nunca he tenido; con tu mirada curiosa que aun ignoro que buscaba o encontraba en mí; con tus historias intimas que veías tan triviales y que a mí me parecían tan mágicas.
digo quería porque sé que ya no me escuchas, y lo lamento. lamento que ese caos que era yo te hubiera violentado tan despiadadamente. ese caos que era yo y que quizás te atraía a de mí. quizás mis temores de que el hecho de haber cambiado me hace aun menos apetitoso para tí sean ciertos. muy probablemente. haber cambiado, para convertirme en un poco de vos. otro poco de vos; otro de esos pocos que voy a ir (y he venido) reconstruyendo durante mi vida, para tenerte un poco a mí lado, para que me inspires, desde una realidad que ya no existe, desde una tu que ya no eres.
no sé en lo que te habrás convertido, A, no sé. espero que estes consiguiendo lo que quieres. espero que esas cosas que decidiste tener en tu vida sólo como un pasatiempo te den tiempos excelsos, exhaustos, sin palabras. recuerdo que podíamos no hablar de nada, vos y yo. y a veces, de puro aburrimiento, cogiamos palabras de lo que teníamos alrededor y las traíamos para jugar, sólo eso, un divertimento sin querer comunicar gran cosa. el sentido claro es que estabamos ahí, encontrados con el otro.
martes, 26 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
mira como vuelvo sobre mí. estoy contento esta vez.
desde hace algunos días he estado pensando en algo así como una nueva vida. ah, si... es desde la muerte del año pasado. no quería que este año siguiera siendo como fue el difunto.
la inevitable pregunta en estas indagaciones apuntaba a mi deseo, ese señor bien arropado y que nunca veo. esta vez tambien sabía que él no tendría tiempo para mí, pero me ha importado menos, la verdad. fue así como decidi asediarlo sin tregua, hasta que me dejara verle siquiera las huellas húmedas en el piso seco. es porque ya estamos adentro, lo seguí tanto rato que terminamos por llegar a un lugar cubierto. no sé si él vivirá aquí, pero aquí estamos.
él no me ha visto, yo sé. he estado demasiado lejos para que me pueda ver. el caso, aquí estoy observandolo y, sobre todo, su relación con cada pequeña parte del lugar. quiero que esas relaciones me digan un poco quien es él. tanto que hago por acercarmele un poco. casi me pienso un tonto por hacer esto.
lo siento, porque soy yo el que hace todo. eso me irrita y me recuerda esa vieja salida de la renuncia. pero esta vez no quiero renunciar. sé que esa salida siempre estará ahí, pero por eso mismo siempre estará tambien el recuerdo de la vida agujera a la que llevaba renunciar. vida agujera, un nombre feo para algo igual de detestable.
termino con decir que aunque no he visto aun a mi deseo, cara a cara, ya estoy más cerca de él y por eso estoy un poco contento. faltan, por demás, que esta curiosidad se prolongue lo suficiente como para llegar a tocarlo un día, que no sea sólo él el que me afecte.
la inevitable pregunta en estas indagaciones apuntaba a mi deseo, ese señor bien arropado y que nunca veo. esta vez tambien sabía que él no tendría tiempo para mí, pero me ha importado menos, la verdad. fue así como decidi asediarlo sin tregua, hasta que me dejara verle siquiera las huellas húmedas en el piso seco. es porque ya estamos adentro, lo seguí tanto rato que terminamos por llegar a un lugar cubierto. no sé si él vivirá aquí, pero aquí estamos.
él no me ha visto, yo sé. he estado demasiado lejos para que me pueda ver. el caso, aquí estoy observandolo y, sobre todo, su relación con cada pequeña parte del lugar. quiero que esas relaciones me digan un poco quien es él. tanto que hago por acercarmele un poco. casi me pienso un tonto por hacer esto.
lo siento, porque soy yo el que hace todo. eso me irrita y me recuerda esa vieja salida de la renuncia. pero esta vez no quiero renunciar. sé que esa salida siempre estará ahí, pero por eso mismo siempre estará tambien el recuerdo de la vida agujera a la que llevaba renunciar. vida agujera, un nombre feo para algo igual de detestable.
termino con decir que aunque no he visto aun a mi deseo, cara a cara, ya estoy más cerca de él y por eso estoy un poco contento. faltan, por demás, que esta curiosidad se prolongue lo suficiente como para llegar a tocarlo un día, que no sea sólo él el que me afecte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)