está claro que no hará nada de lo que debe hacer esta tarde, porque es domingo y los domingos, como los sábados, no se hace nada. son reglas que lo superan a él, que ya estaban aquí cuando él llegó y que seguirán estando, dígase lo que se diga.
dejado a un lado el deber llega entonces el dificil juego con el deseo. porque con éste se juega y nada más. se juega porque nunca habla, ni hace dibujos ni nada; parece un niño autista. pero ponlo a jugar y ahí te cuento. juego con todo su ser, como si fueras vos, pero él, y con a traves de tu cuerpo, pero él. el deseo juego no contigo, no conmigo quiero decir, sino con el mundo, y tu eres la herramienta para acceder a ese mundo. el deseo juega, pero es dificil. dije ponlo a jugar y ahí te cuento, y es cierto, pero para ponerlo a jugar debe existir, y para existir... ahí no te cuento. en ese terreno de la generación de un deseo definido, con forma, tijereado con paciencia, ahí todo es duda, caos, y por tanto, angustia. ahí ya no tienes tanto poder como parece cuando escribes de esta forma, ahí ya no eres dios. en la creación del deseo, lo unico que creas es tu comprensión de lo que ese deseo es. cambia que cuando lo logras, se trata simplemente de que lograste comprender eso que ya estaba en tí antes de que pudieras razonar, antes de que llegaras.
y bueno... esta ardua tarea se me figura como entrar a un cuarto oscuro para revelarte. tu el film sensibilizado de todos esos estímulos del mundo y llegas al cuarto y empiezas a buscar el reflejo del mundo. aunque en verdad todos sabemos que esa busca apunta es al deseo. porque no todos los reflejos son iguales, a causa del igual numero de diversas tomas posibles. el deseo sería descubrir al fotografo de esas fotos, el que definió lo que entraría en el cuadro, lo que no y de qué forma. pero claro, descubrirlo sin tener más que esas huellas presenciadas en el cuarto oscuro.
pero la oscuridad asusta y no sabes cuanto. bueno, yo sé que si sabes, pero hablaba por mí, para mí. asusta tanto tanto quizás porque desaparece los limites entre el mundo y el infeliz que allí se aventura. roto ese limite, los miedos del ultimo se materializan como si fueran de este mundo, como si pudieran destrozarle, literalmente. se encarnan y con ellos no puedes, con ellos siempre es imposible. o quizás lo imposible surja de mi cobardía, no lo sé. de cualquier forma, en la oscuridad eres la víctima. pero si no vas a allá no conocerás a tu deseo fotógrafo, no podrás decir "mi deseo" sabiendo a qué te refieres; y finalmente no podrás jugar. no jugarás y así los sabados y los domingos en que está prohibido encargarse de los deberes, te sentirás como una nada, como una bolsa vacía en una acera, a merced de.
domingo, 21 de febrero de 2010
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¿Y si te tomo muchas fotos? Así tal vez con una de ellas o con todas como en un collage, logre "capturar tu deseo"...
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