sábado 16 de enero de 2010

mira como vuelvo sobre mí. estoy contento esta vez.

desde hace algunos días he estado pensando en algo así como una nueva vida. ah, si... es desde la muerte del año pasado. no quería que este año siguiera siendo como fue el difunto.

la inevitable pregunta en estas indagaciones apuntaba a mi deseo, ese señor bien arropado y que nunca veo. esta vez tambien sabía que él no tendría tiempo para mí, pero me ha importado menos, la verdad. fue así como decidi asediarlo sin tregua, hasta que me dejara verle siquiera las huellas húmedas en el piso seco. es porque ya estamos adentro, lo seguí tanto rato que terminamos por llegar a un lugar cubierto. no sé si él vivirá aquí, pero aquí estamos.

él no me ha visto, yo sé. he estado demasiado lejos para que me pueda ver. el caso, aquí estoy observandolo y, sobre todo, su relación con cada pequeña parte del lugar. quiero que esas relaciones me digan un poco quien es él. tanto que hago por acercarmele un poco. casi me pienso un tonto por hacer esto.

lo siento, porque soy yo el que hace todo. eso me irrita y me recuerda esa vieja salida de la renuncia. pero esta vez no quiero renunciar. sé que esa salida siempre estará ahí, pero por eso mismo siempre estará tambien el recuerdo de la vida agujera a la que llevaba renunciar. vida agujera, un nombre feo para algo igual de detestable.

termino con decir que aunque no he visto aun a mi deseo, cara a cara, ya estoy más cerca de él y por eso estoy un poco contento. faltan, por demás, que esta curiosidad se prolongue lo suficiente como para llegar a tocarlo un día, que no sea sólo él el que me afecte.

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