hola blanca, escribo sobre tí para escucharme un poco. no te sientas utilizada (o sientelo), lo cierto es que si no te tuviera aquí no sé qué haría conmigo, quizás intentar dañarme.
imaginate que todo hoy -y quizás en días anteriores sin ser tan evidente- pensé que la situación actual que vivo era igual al episodio de filología. esa ansiedad, esas innumerables mascaras del futuro que me figuro, este deseo de dejar todo tirado, esta soledad mía que hace tan facil las renuncias. la diferencia que veo ahora con ese episodio es que él es sólo un recuerdo, puede ser en mí sólo a traves de esa rememoración, y por otro lado este suelo que piso, hoy, es sólo mío. aquí decido yo, hoy, en que dirección caminar. si a la ansiedad, si a los futuros desbordadores, si a la soledad; pero aun así, yo. yo hoy, yo que digo no qiero regresar, no qiero ese camino pobre; y sí, quiero este nuevo yo, quiero una vida que me pertenezca, quiero esa mujer que jamás me miraría con deseo mientras conserve este ser actual.
hoy puedo decir que me sabe a mierda tener que actuar tan civilizadamente en un mundo que tanto daño me ha hecho. me ofende hacer las cosas que siempre he criticado. me jode jugar con sus reglas, sabiendo qué tan divertido es jugar con otras, las mías. todo esto me jode, y no sabes cuánto, blanca. no te imaginas. pero no qiero volver a jugar esa historia perdedora.
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Y entre todas las teclas no encontré ninguna que plasme las lágrimas y el dolor y la angustia y la rabia. Entonces toca decirlo, decirlo así, hasta que aprenda a escribir las lágrimas y el dolor y la angustia y la rabia sin tener que nombrarlas.
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