unos, los de arriba, proponen sacar a los vagos y evitar que los que quedan vaguen. los altos quieren que estemos a la altura de otros más afortunados. sus medios son jugar a "de hombres-optimizar". este juego consiste en tomar los nombres de los integrantes de un grupo y anotarlos en una lista. luego, con una debida organización y fijación de objetivos específicos, calcular cuál sería la mejor forma en que ese humano podría ser más util para otros humanos. el juego no llega a un punto en que se gane o se pierda, porque no tiene fin. si, en cambio, vive en una constante comparación con los otros competidores para determinar su pretigio.
ahora lo que dicen los humanos. siendo humanos no podrán estar nunca todos de acuerdo, así que al observarlos salta a la vista su división. tomaremos primero a los que aceptan el destino del progreso. éstos asumen dicho destino como algo inevitable y, en ocasiones, deseable. miran a los altos con respeto y algunos incluso quieren ser como ellos cuando sean grandes. todos caminan juiciosos sin pisar las rayas que cortan periodicamente el sendero de concreto. todos prefieren la solidez del concreto porque allí se salvan de resbalarse, como sucede en el sucio y a veces humedamente peligroso pasto. los que quedan, el resto, fueron excluídos del primer grupo principalmente por una razon: no aceptar los designios de los altos. algo en este grupo de resagados los retiene en una suerte de naturaleza indomable, que quiere conservar su virginidad. estos particulares seres están dispuestos a ofrecer su integridad en sacrificio por el bien de sus ideales comunes. dicen los voceros que la lucha será la que garantizará el cambio hacia el bien común, y evitará el otro cambio que, según fuentes respetadas, acabará en la perversión. juntos, los pocos, aseguran que no permitirán la toma de posesión de esas otras fuerzas malignas, aun a costa de sus vidas.
lo cierto es que pisar este campo de batalla obliga a pertenecer a un bando, ya que el riesgo de quedarse en tierra de nadie es ser blanco de ambos. la condición posible en estas tierras no puede ser, definitivamente, la reflexión. la flexión posible es, por el contrario, la que aplasta al bando contrario. esto es lo que he observado hasta ahora.
viernes, 25 de septiembre de 2009
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Para pertenecer a un lado soy demasiado soñadora y para pertenecer al otro soy demasiado racional ¿que no es esto quedarse en tierra de nadie siendo el blanco de ambos? Tal vez no conozca el punto medio, pero lo cierto es que no me siento parte de ning;un lugar...
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